viernes, 1 de abril de 2011

Leyenda del Chocolate


Cuenta la leyenda, que Quetzalcóatl descendió un día con los toltecas haciéndoles algunos hermosos regalos, los hizo dueños del maíz, el frijol y de la yuca, con los cuales pudieron estar bien alimentados y emplearon sus horas en estudiar convirtiéndose en grandes arquitectos, magníficos escultores y finos trabajadores de la artesanía. Como los amaba tanto decidió darles una planta que había robado a los dioses, sus hermanos, de la que obtenían una bebida que era solo digna de ellos. Quetzalcóatl sustrajo el pequeño arbusto de hojas rojas y la planto en los campos de tula.  Pidió al dios Tlaloc que la alimentara con la lluvia y a Xochiquetzal que la adornara con sus flores Y con el tiempo este sagrado arbusto dio frutos. Les enseño a recogerlos, tostarlos,  molerlos y a batirlo con agua en las jícaras, obteniendo así el CHOCOLATE. Este solo era para  sacerdotes y, nobles convirtiéndose así en una bebida sagrada.  Posteriormente de todo el pueblo, transformándose  así los toltecas en ricos y sabios constructores y artistas, lo cual despertó la envidia de los dioses y su furia al saber que estaban tomando una bebida solo destinada para ellos, jurando venganza contra Quetzalcóatl y después contra los toltecas, así pues, un día uno de los dioses disfrazado de mercader ofrecéosle un bebida llamada tlachihuitli (pulque) con la cual le prometió olvidarían todas sus penas, la bebió y se embriago profundamente, actuando de una manera deshonrosa delante del pueblo, a la mañana siguiente despertó con dolor de cabeza y con gran vergüenza, se dio cuenta de la deshonra que habían preparado los dioses en su contra y fue tanta su vergüenza que decidió marcharse para siempre.
A su partida llorando se dio cuenta que todas las plantas del cacao se habían secado convirtiéndose en huisaches , una vez estando en Neonalco ( ahora Tabasco) arrojo unas ultimas semillas de cacao que florecieron bajo su mano y subsisten hasta nuestros días.